jueves, 30 de agosto de 2012

¿Con los pies en el suelo?

Lo dudo.

Y no será por no intentar clavarlos bien fuerte para sentirme estable. Pero mi cabeza debe poder con el resto del cuerpo y echa a volar y me arrastra tras ella, a sus mundos imaginarios y estúpidos, a lugares y calles que me he prohibido volver a transitar, a fotos que no debo mirar...

Venga ya... La autocompasiòn es una droga bastante adictiva. Pero no por el hecho de necesitarla para sentirla, sino porque por medio de ella, por medio de su dolor, puedes volver a revivir momentos una vez tras otra, y de esa forma siempre sigue vivo en ti.

Sí, no es real. Y es patético. Pero ser fuerte también es saber aguantar el dolor y saber que es eso, dolor, y que en el fondo puedes soportarlo.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Con la vista perdida

Con la vista demasiado colapsada por imágenes de recuerdos. A veces me siento incapaz de ver la vida. De ver mi vida.

Tan sòlo es uno de los sentidos y de repente, sin previo aviso, se apodera de tu mente y juega contigo.

Echar la vistar atrás no es fácil. Pero mirar adelante no lo es más.

Sigo luchando por aprender a verme. Por verme bien.

Ya se verá...

viernes, 10 de agosto de 2012

Puertas que chirrian

A veces creo que el olor a coco es mas tenue, pero en noches como hoy me asalta como un ladròn desesperado a su víctima...

jueves, 2 de agosto de 2012

Días Radiohead

Cuando los caramelos todavía sabían dulces. Cuando al comerlos todavía parecía todo perfecto y en su lugar.

¿Còmo resucitar al féniX de sus cenizas cuando no se sabe si sus alas han dejado de arder?

Un deseo, un plato como este con todo lo que lo rodeaba.

Buenas noches.

sábado, 14 de julio de 2012

YO.

Pues oigan ustedes, he decidido que como ustedes soy yo mismo y nadie lee lo que escribo en este blog fantasma, que puedo utilizarlo como me de la gana, como si quiero vomitar sin parar lo que me salga de las narices.

Y la cosa es que me apetece vomitar, pero soy educado y no lo hago en público. Aquí simplemente pueden aparecer las primeras náuseas.

Y hoy, a las 4 y 15 de la mañana, después de un día de lo más extraño, estoy aquí sentado frente al ordenador, poniendo a punto mi movil con fotos y música, y me siento extraño. "Yo una vez fui Yo". Demasiados acontecimientos en poco tiempo. Y aquí sigo, moldeando con barro un "nuevo yo", que fantaseaba con que sería más fuerte, más inteligente y menos sensible. Sí, qué bien volverse insensible. Pues no puedo. Y el gran problema es que todos somos como somos. Y no cambiamos. Y yo soy como soy, aunque dejando cosas por el camino, algunas con mucho dolor.

Y al menos ahora ya puedo empezar a ir a dos patas, lentico y con taca taca, pero poco a poco. La vida son cambios, decisiones, miedos, ilusiones, decepciones, dolor, amor, alegría, tristeza, silencio, lágrimas... Ahora mismo cojo cada emoción como si fuese plastilina y la mezclo en una bola enorme que redondeo entre mis manos. Los colores se mezclan y a veces parece predominar uno más que otro. Finalmente me harto y me como la bola entera. Sé que me va a sentar bien, que mi cuerpo no va a tolerar bien todo esto. Pero es como debe ser. Hay que saber digerir lo bueno y lo malo, y aquí un servidor está aprendiendo a hacerlo.

miércoles, 4 de julio de 2012

INSOMNIO


Y el techo se convierte en un océano que te atrapa. En una entidad que te observa, que te juzga, que te acecha. Y te mira desde arriba, con superioridad, sabiendo que su influencia puede contigo, con la idea de cerrar los ojos.

Los ojos abiertos, rojos, húmedos... Escuece el filtro de la vida. Por delante de ellos, en papel transparente pasan millones de pensamientos, de palabras, de conversaciones, de imágenes... A veces a cámara lenta, y otras como un trailer de una película de acción.

Y ya estás vendido al calor, a las sábanas desordenadas, a los cambios de postura. Al dolor de cabeza. Al dolor de corazón.

Te sientes tonto. Por dar vueltas a las cosas. Por haber sido y ser como eres: Vulnerable. Tanto que la oscuridad de la noche puede contigo. Tanto que tu hiper sensibilidad hace que tiemble tu respiración y se convierta en un suspiro entrecortado. De esos en los que parece que se escapa un trozo de tu alma por la boca. De esos que sabes, que con el tiempo, te habrán quitado un cachito de vida.

Pero tú eres así, la versión masculina de Hello Kitty, te dijeron una vez. Perfecto. Como ser vulnerable, te quedas con el apodo, aunque lo odies. Porque de repente sentir parece ser algo malo. Y cada vez hay menos gente que lo entienda.

Pero no son más que reflexiones vacías, y decides parar y dejar que el techo vuelva a atraparte con su magnetismo.